viernes, 30 de septiembre de 2016

Historias de una clase

          Primer día de clase en un curso por el Cabildo. Me adelanto hasta una hora en la llegada, así que me siento y cojo mi tablet y empiezo a escribir algo, simplemente observaciones que no guardaría.
          A medida que pasa el tiempo, van llegando los compañeros y los miro con aire apático, no soy partidario de grupos numerosos. Cuando superan los 10 me agobian, pero no podía hacer otra cosa por lo que me acomodé y fui subiendo al aula con mis nuevos compañeros.
          Pasados quince minutos de la hora de inicio llegó el consejero de educación del Cabildo, un miembro del grupo INSEM y el que sería nuestro profesor.
Debo decir que a primera vista lo malinterpretado, pensé que sería el típico que simplemente suelta el rollo y se va con su buen sueldo. Sin embargo. Cuando se fueron los otros dos, el profesor, Norberto Morales se presentó ante nosotros y nos hizo presentarnos.
Por costumbre cerré los ojos mientras los demás hablaban, me permitía atender mejor y entender mejor todo lo que se exponía, cuando llegó mi turno me presenté diciendo todo lo que hacía y demás. Debo admitir que me sorprendió la clase en sí, mis compañeros no se parecían a ninguno de los que tuve en el pasado.
A medida que avanzaba la clase vi cuánto era capaz de aprender y empezamos a ver las personalidades. Cada uno era único y a la vez, como el resto. Por ejemplo mi compañero Eduardo, alguien tranquilo y trabajador, algo callado, pero siempre atento a todo. Adrián, deportista con vistas al futuro buscando siempre estar al día y reciclado persiguiendo sus objetivos. Janet, una chica con mucha experiencia en venta y en tratar con varios tipos de clientes que busca un crecimiento personal del cual a mi opinión debe sentirse orgullosa. Cathy, una persona dedicada a sus vocaciones y fiel a sus pensamientos. Y Rubén, un chico normalmente callado y reservado, pero muy analítico, sabe cuándo tiene que decir algo y es capaz de expresar todo correctamente.
Este curso con Norberto y con mis compañeros lo disfrute y lo pase bien. Es gracias a Norberto que me animó y mis compañeros que me apoyaron que hoy por hoy tengo este blog.
Sinceramente éramos muchos para decir algo de cada uno por individuos... Y sinceramente me da algo de pereza, pero sé que todos leerán esto. Así que permitidme esta pequeña generalización.
Yo soy un azul/rojo, que tiene que arreglar el mundo para entenderlo, si no, no funciono ni un poco. Pero de este curso con todos he aprendido mucho, sobre ventas, sobre las personas, formas y actitudes. Debemos explotar nuestros puntos fuertes, fortalecer lo que hay que mejorar y aspirar a superar los retos y sé que, cuando se cuenta con gente que te apoya todo funciona.
No hay nada negativo a decir porque no lo tienen, cada uno es único unas buenas personas con un futuro por delante y unas metas que estoy seguro alcanzarán. No importa nuestro color, siempre que sepamos quiénes somos y qué queremos en nuestras vidas.

Seguid adelante sin mirar atrás y sin arrepentimientos porque no hay nada que lamentar.




Una magnífica clase con unos magníficos compañeros y un gran profesor. Aprendamos todos a valorar estos proyectos que nos abren camino al futuro.

Cuidaros.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Historia de un Capitán

          Despierto no sé ni a qué hora, mire por dónde mire siempre veo estrellas. Menos cuando miro a la cama, ahí la veo a ella... Con sus libros, con sus manías tan cultas... Pero esos libros no reflejan la verdad.
          ¿Dónde está el protagonista lunático capaz de hacer cosas increíbles? De esos nunca hablan, siempre todos han de ser buenos y bonitos. Pues vaya basura... Yo, Sage, capitán de la Ejecutora, escribiré mi propio libro con las cosas que veo. Como esa rata con una inyección.
           En ese momento suena un grito llamando al doctor de la nave, del cuál es apodado D. Sastre. Cuando este llega, lo primero que hace es cubrirse de los disparos de Sage y de Gami, su pareja.
            - ¡Por favor parad! ¿Qué os he hecho yo para merecer esto?-
            Grita el médico escondido de los disparos hasta que ve cómo le cae una rata con una jeringuilla.
            - Ah, eso... Esto... ¿Se le oyó morir?-
            Comenta mientras sigue recibiendo disparos hasta que se oye simplemente los percutores de las armas.
            - Odio cuando nos quedamos sin balas... Cariño, ¿sabes dónde está el cargador?-
            Pregunta Sage, mirando a Gami, la cual está roja de rabia.
            Sage simplemente se encoge de hombros y le grita al doctor D. Sastre que la próxima vez no fallaría.
            Todos acuden al comedor, un desayuno tedioso, siempre con el ruido y el barullo de todo el mundo... Y el doctor preguntando quién se quiere quitar el pellejo colgante. Por eso es y será siempre Sastre, D. Sastre.
             Pero a pesar de todo este tedio, adoro mi nave, grande llena de defensas y cañones. Una joya que debe conservarse ofensiva absoluta, una nave de asalto y combate inigualable.
             Y una tripulación tan paranoica cómo yo, salvo el médico, pero eso es irrelevante.
             Sería difícil que alguien se colase y nos abordase, que recuerdos me trae eso, la primera y última vez que nos abordaron. Que mal parados salieron... Nunca veré nada igual.
             Hablamos de hace cuatro años, el espacio es frío y lleno de peligros, pero divertido a su modo.
             Nuestra sencilla nave de asalto y combate es nuestro gran hogar, pertenecemos a una flota aún mayor, nuestro capitán se apoda ojo muerto.
             Es una persona tranquila y calculadora, viciosa de cumplir sus fines y objetivos, pero sabe escuchar a casi todo el mundo. Sin embargo, cuando alguien viene buscando problemas, no es con él con quién trata, ni con mis colegas oficiales... Debe vérselas conmigo ya que no soy el oficial de guerra por nada.
             Conseguimos esta nave y me la regaló, ya que tenía lo que siempre busqué. Un grandísimo y enorme robot de combate espacial. Así que me llevé a algunos artesanos para que le instalasen unas cuantas armas y sensores.
              Tras un tiempo navegando en la piel de Gami y descubriendo todos sus secretos y rincones... Ejem, digo por el espacio, sonaron las alarmas. Algún loco se atrevió a abordar mi nave.
              Mis soldados acudieron rápido al combate, menos el doctor... Él se dedicó más bien a diseccionar a los extraterrestres que caían en su camilla al grito de que no era combatiente.
              Al acabar con los que nos abordaban, mis pilotos me informaron de que ellos traían un robot de asalto con ellos. Fue entonces cuando puse a prueba el mío poniéndome mi mejor equipamiento.
              Debo decir que el combate fue emocionante, aunque breve. Tras probar a mi oponente, me di cuenta de que él o ella no sabía realmente combatir, solo se basaba en los ajustes de la máquina, no tenía instinto.
              Por eso me fui acercando mientras esquivaba sus disparos, hasta que llegue frente a esa máquina, le arranqué brazos y cabeza. Expulse al espacio a su piloto y con los cañones de mi robot destrocé la nave enemiga, para dejar así una buena señal.

              Después de eso, tengo dos robot, un grupo de pilotos de cazas estelares y unos soldados de élite. Puedo decir claramente que estoy orgulloso de ser su capitán. Pero recordad, nadie debe saber que he dicho esto.




domingo, 18 de septiembre de 2016

La caballero del Draco

 Os quiero pedir, que retornéis en el tiempo. No me refiero a físicamente por supuesto, hablo de recordar... Recordar un tiempo donde los humanos, vivían con honor y honradez en su mayoría y existía una estirpe guardiana de caballeros. Pero no eran caballeros comunes, pues iban montados a lomos de dragones.
En el antiguo reino de Orix, se construyó una ciudad lejos del mundo y al alcance de todos. Sí, sé que suena a una contradicción, pero simplemente necesito que me escuchéis. Los miembros de la guardia real usaban grifos, esas criaturas aladas con garras de león para llegar allí.
Pero en la ciudad conocida como Oculus, aquella construida lejos del mundo, habitaban los caballeros del draco. Aquél digno de su reconocimiento y destreza era nombrado por los dragones como miembro.
Sin embargo, hubo un día en el que todo cambió. Y la causa, fue una joven. Una chica que tras evitar que unos bandidos le robasen, huyó del resto de la banda. Y un dragón decidió ayudarla y la subió a su lomo, llevándola hasta Oculus.
Puedo decir que nadie jamás fue testigo de algo parecido, y jamás volvió a suceder nada igual. Aunque eso no impidió que esa chica fuese nombrada sargento, no sólo por sus habilidades físicas y lo sucedido con el dragón, sino por su peculiar control del fuego y del agua.
Una supuesta huérfana, sin identidad ni recuerdos, solo un pequeño saco con un libro, algo de comida y una imagen mágica de su familia.
Cuando partió al fin a hacer su guardia, comprobó las rutas más obvias a evitar, atisbando así un grupo de guerreros y magos de un reino enemigo.
Así que se elevó aún más si cabía con su dragón y se concentró, esperando al momento oportuno, el dragón lanzó dos alientos que se separaron. Uno portaba un fuego de un calor como si fuese lava de un volcán y el otro, era una agua tan gélida que se podría casi congelar a los pocos segundos.
Sin ella titubear ni dejarse intimidar, controló ambos alientos para petrificar a casi todos sus oponentes. Pero hubo uno que no pudo ser detenido. Sólo uno contuvo el ataque con una mano desnuda. Este soldado, también joven dio un paso al frente y descubriéndose el rostro grita hacia la chica:
-Soy Dark, sargento imperial de Airos. Controlador de elementos. ¿Quién eres, para realizar semejante ataque?-
La chica no se lo podía creer, había alguien con su habilidad, otro que podía hacer lo que ella... Pero no la asusto, respiró y con fuerza en la voz le devolvió la presentación:
-Soy Etenia, sargento de los Caballeros del draco, ¿qué os hace venir hasta aquí?
Dark divertido lleva un dedo hacia sus labios, dando a entender que no iba a decir nada. Justo en ese momento Etenia se preparaba para el combate, pero Dark levantó sus brazos y tras romper la petrificación de los suyos ordenó retirarse.
-Tu reino tiene una gran deuda contigo, no voy a malgastar tiempo en un combate que no tiene un vencedor asegurado.-
Grita Dark hacia lo alto para Etenia la cual no se creía lo que veía.
Al día siguiente, cuando reportó lo sucedido a sus superiores y al rey. Oyó una voz peculiar, una que oyó recientemente.
Era Dark, llevado ante el rey, desarmado y con las manos en alto. No hizo caso de nadie, simplemente le comunicó que, el imperio de Airos, en vista del poder que Orix había adquirido consideraba un desperdicio la guerra que había, así que proponían un acuerdo para por fin, obtener una paz buscada por ambos.
Lo que más curiosidad levantó en el rey, era la razón de ese tratado, y Dark divertido, señaló a Etenia como la causante de eso y añadió:
-Contra una soldado tan especial y tan bien preparada, sería difícil competir, además que las bajas por ambos bandos nos mermarían demasiado. A nadie le interesa más viudas y viudos en sus tierras.-
Tras concluir y el rey estar de acuerdo, Dark se llevó el documento sellado y fue escoltado por Etenia hasta las murallas, donde ella vio como él, montaba sobre un ave envuelto en llamas, un Fénix.
Ambos sé sonrieron, pero sabían que esa sería la última vez que se verían, pero aún así, ninguno lamentó su vida ni su camino, pues fueron capaces de ver una paz cuando el resto veía una guerra de creencias sin sentido.

Esta es la breve historia de Etenia, salvadora de Orix y legítima reina, al descubrirse su verdadero linaje.



domingo, 11 de septiembre de 2016

Reinos de Amistad

Un mundo que fue devastado por las grandes guerras de la magia y la fuerza. Regidos únicamente por los más fuertes y los más sabios.
Una época en la que se destruyó toda la realidad, se juntaron tres jóvenes aventureros. Un monje con un bastón y una extraña máscara, una joven con un gran arco y un atuendo bastante cubierto y un chico bastante cubierto, ocultando su rostro con una capucha, portando dos espadas curvas de mano factura élfica y un arco.
Los tres, separados y desterrados de sus grupos decidieron tras un leve conflicto partir juntos. Ya que sus objetivos coincidían, crear su propio reino, tener un hogar que decir suyo y hacerlo en el reino más grande y fuerte que jamás ha surgido. Con el fin de proteger a todos los demás de los grandes abusos.
Al avanzar por los poblados cobraban recompensas por acabar con bandidos, rufianes y mercenarios. El chico arquero se encargaba con su lobo y su águila gigante de explorar todo el terreno hasta ubicar dónde estaban los bandidos, la chica usaba su arco para hacerlos salir y el monje enmascarado iba a una amplia velocidad hasta colocarse en el centro de todos y golpeando el suelo con su energía, provocaba una explosión mágica con viento, rayos y sonido.
- Otra aburrida actuación. Buen trabajo Zen.-
Dijo el chico montado en el águila.
- Si claro, pero... ¿Qué tal si bajas a echarme una mano? Son muchos esta vez.-
Alega el monje mientras oye los gruñidos de un lobo enorme.
- Entonces, procura que no se te vuelvan a escapar tres otra vez.-
Dice la chica montada sobre un lobo que es casi tan grande de alto como el chico montado en el águila. Cargando a tres derribados que se escaparon del monje.
- Es muy fácil decirlo cuando montas a Cronos, ese saco de pulgas con armaduras hace todo por ti.-
Gruñe el monje que al mismo tiempo huye del intento de Cronos de morderle mientras la chica se ríe.
- Cronos, para ya y Shian, deja de molestar a Zen.-
Dice el otro mientras aterriza con su águila gigante.
- Vamos Axtor, no seas aburrido.-
Comenta Shian entre risas.
Cuando por fin terminaron de cargar a los bandidos, se oye el rugido de un león y un grito que procedía de pocos metros. 
-¡Socorro! ¡Paladín! ¡Guerrero! ¡Alguien!-
Grita un mago que huía de un león enorme con una gran armadura conjunta.
- ¡Lord! ¡Para, no comemos a los amigos!-
Le grita Axtor mientras agarra al mago que estaba asustado.
- Espera... ¿Axtor? ¿Eres tú? O gloria bendita, pensé que estaría solo.-
- Jamás dejaría que Lord te comiese Joren. Deberías saberlo.-
Comenta Axtor con una sonrisa, mientras Shian se acerca montando sobre Cronos.
Los tres simplemente se abrazan al recordar los viejos tiempos y Zen se acercó al mago y le apuntó con su bastón.
- Zen, es un amigo. ¿O tú no escuchas?-
Le regaña Shian mientras Cronos y Lord le dan a Zen con las zarpas en la nuca.
- Vale vale, pillé la idea... Bienvenido al club.-
Dijo Zen acariciando su nuca dolorida.
- Bueno, ¿Cuál es el plan aquí? Enriquecernos con escritos, o... ¿Qué?-
Pregunta Joren, espectante, de la respuesta que está por llegar.
- Pues lo cierto es que tenemos pensado comprar un terreno, preferiblemente por los bosques. Queremos crear nuestro propio reino dividido en tres facciones.-
Comenta Axtor, el cual recibe un codazo de Shian, la cual añade:
- Aunque sí nos acompañas podrían ser cuatro.-
Justo cuando Joren fue a replicar, se dio cuenta que Shian tenía su arco descolgado. Por lo que accede a acompañarles.
- Bueno, ya que formo parte de este gran proyecto, os aportaré un presente.-
En ese momento Joren saca un saco medianamente grande, repleto de pladrium. Unas monedas que superan el valor de los diamantes.
- ¿De dónde has sacado tantísimo dinero?-
Preguntan los tres atónitos al mismo tiempo, mientras Jorden se ríe con ahínco.
- Es mi pago por un trabajo. Con esto podremos quedarnos con un territorio que sirve de ruta mercante.-
Comenta Joren muy orgulloso.
- ¿Entonces ya cumpliste el trabajo?-
Pregunta Zen, que acaba burlándose, al ver cómo Joren palidecía.
Cuando entregan su encargo, el grupo se dirige a la ubicación marcada por Jorden, donde se ven varios golem custodiando la zona, junto a varios gigantes de diferentes tamaños.
A lo lejos se oye el águila gigante gritando y el león gruñe por lo Axtor se inclina y empieza a escribir con una flecha lo que le indica el águila que ve en el terreno.
- Bien, tenemos a tres golem y cuatro gigantes. Propongo un ataque a base de distracciones.-
Comenta Axtor.
- Sabemos que los golem son muy lentos y los gigantes deben sumar el añadido de idiotas y torpes.-
Añade Zen a la información.
-Entonces el mejor plan sería que Axtor y yo fuésemos en Lord y Cronos mientras Joren va en Raven. Zen puede ir corriendo entorpeciendo a los gigantes.-
Define Shian como estrategia.
Mientras todos se preparan Jorden comienza a retroceder dando ánimos y diciendo que está de acuerdo con el plan, pero Raven lo sube en su lomo y empieza a alzar el vuelo mientras los demás van a combatir.
El combate resulta ser más duro de lo esperado, esos gigantes estaban bien adiestrados y los golem tenían un buen armamento. Cosa que pilló a Zen desprevenido y tras evitar varios golpes, recibe el impacto de una maza que lo manda a volar y en ese momento, otra le impacta aplastándole contra el suelo.
Los demás ven esa escena sin poder hacer nada más que luchar por su propia vida.
Sin embargo, el gigante no consigue levantar su maza, en su lugar, esta empieza a desprender humo, hasta que acaba fundiéndose quemando las manos del gigante.
Es en ese momento cuando ven a Zen, brillando con un Aura roja y un tatuaje de un fénix en su espalda que destaca.
- Ni ahora ni nunca, podréis matar a un inmortal.-
Dice Zen según vuelve al combate.
Es justo en ese mismo instante, cuando Jorden, en vista que su varita perdía poder, lanzó un conjuro desde un pergamino, permitiendo a todos sus compañeros ampliar su tamaño temporalmente, para estar en igualdad de condiciones.
Tras algunas horas más todo finaliza. Por fin lo habían conseguido. Un claro, rodeado de un bosque enorme y majestuoso, con un lago y con muchas posibilidades.
Fue entonces cuando pudieron hacer su reino, gracias a la magia de Jorden, que lo logró concejos conjuros. Un reino basado en la magia y el físico, surgido de una amistad que se volvió inquebrantable.

Por fin el débil tendría donde refugiarse y pedir ayuda, y el mundo tendría un lugar donde crecer con lealtad, pues el reino de Zhaxjor, jamás les abandonará.





jueves, 8 de septiembre de 2016

Un guardían poco habitual

            Oigo un zumbido, cada vez más fuerte y aumenta su intensidad. Pero no consigo despertar. De repente, empiezo a ver un conjunto de letras, números y un código binario que va creciendo y expandiéndose.
           Suena un pitido y consigo abrir mis ojos por fin. Veo todo de un tono... ¿Verdoso? No... ¿Rojo? No lo sé, creo que es una mezclase los colores primarios. Pero lo que más atónito me deja es lo que veo... Una especie de león bípedo con... ¿Cuatro brazos? ¿Dónde se supone que estoy?
En ese momento ese supuesto león se gira hacia mí, riendo al ver mi inquietud y veo mis brazos y la mitad izquierda de mi torso mecánico.
          -Por fin despiertas, ya pensaba que no podía arreglarte.-
Dice el león tan tranquilo.
         -¿Qué ha pasado? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué me has hecho?-
Pregunto con frustración.
         El león simplemente suspira y desenchufa algo de mi espalda. Me noto liberado y con mis extremidades despiertas.
         El león se sienta a mi lado y tomando una taza con algo de beber y tres trozos enormes de carne se pone a comer mientras me mira de reojo.
         -Bueno, sabes que estalló una bomba H, ¿no? Si no lo sabes da igual, la cuestión resumida es: los que se hacen llamar primigenios, son los humanos que no se vieron afectados por la radiación, nosotros los que nos llaman hombres bestias nos vimos parcialmente afectados y luego hay criaturas... Que antes eran animales y ahora... No existe nada que no sea un depredador.-
Respondió con brevedad o eso creo.
No sé cómo asimilad esta información, si no es una pesadilla, implicaría que me he quedado solo.
-No te preocupes hijo, me llamo Jared. Y tú, ¿Cómo te llamas?
Me pregunta el león sacándome de mi ensimismamiento.
-Jack, me llamo Jack.-
No sé si puedo seguir llamándome así realmente, pero lo veo con tanta calma... Casi asusta, pero debo seguir adelante con mi nueva vida, con... Lo que quiera que sea yo ahora.
Me puse una camisa y una gabardina, al tener pies completamente robóticos no necesito un calzado.
Empecé a andar y a salir a la calle, una calle desértica, con altas murallas y una vida pacífica y cotidiana. Era impresionante, mis ojos analizaban cada detalle, se nota que me pusieron una base de datos con la que poder identificar todo.
Entonces mientras paseo, se oye un estallido. De repente otro, muchos pasos y disparos, con gritos ahogados.
No sé bien qué hacer, viene una marea de personas, dudo otra vez, sí, ellos son personas y ahora necesitan ayuda.
Sin casi darme cuenta estoy corriendo, casi propulsado hacia dónde están los disparos y girando sobre mí mismo al llegar, se me forma una especie de armadura que sale de mis partes mecánicas, con un visor de infrarrojos junto a unos brazos reforzados y un peto cada vez más pesado al igual que estabilizadores en piernas y espalda además de un par de pistolas, por lo que, con un sistema de puntería bastante afinado empiezo a aplacar la ofensiva enemiga. 
Cuando finalmente se retiran, vuelvo a mi forma normal y entonces me di cuenta. Había encontrado mi respuesta, no importa si soy o no Jack, aquel humano que actuaba sin pensar. Ahora soy Jack, el guardián de esta gente y no permitiré, ni ahora ni nunca que les hagan daño.



lunes, 5 de septiembre de 2016

Utopía Política

Había llegado al hospital, tenía que ver a un viejo y sabio conocido. Él ya sabía que no le quedaba mucho y sabía también que era lo que iba a hacer.
Cuando me vio allí solamente sonrió. Una sonrisa sincera que se vio interrumpida por una fuerte tos que marcaba la proximidad de la hora llegada.
-Amigo mío, ya no me queda mucho y no hay mucho que te pueda decir.-
 Tosió con fuerza nuevamente, aunque eso no le impidió seguir sonriendo.
-No te esfuerces, por favor, sólo aguanta.- 
Le digo con calma y le dejo ver un poco de nerviosismo.
Él simplemente rió y me dijo con mucha calma.
-Solo ve y di lo que te diga el corazón. Muéstrales su error sin acusarles y deja que hable tu alma y tu conciencia. Por eso sé que lo entenderán.- 
Dijo mientras me sujetaba la mano y sonriéndonos sentí cómo se iba...
Se acercaba la hora. En este momento me dirijo a un gran edificio lleno de egos y de personas que solo piensan en dos cosas: dinero y poder.
Estaba bañado en sudor, inseguro y temblando de miedo. Pero le recordé, respire hondo y lo sentí, la calma nacida del alma y portada por el corazón. Subí a la tribuna y les vi. A todos ellos y me miraron. Sentí sus burlas internas, no sé si por cómo iba vestido o porque yo no pintaba nada allí.
Me dio igual, cerré los ojos, respire hondo y oí lo que sus corazones decían, y era un afán de poder tan grande que asustaba. Pero me centré y tras beber agua, hablé.
-Señoras y señores. Hoy me presento ante todos ustedes, para hablaros de la verdad. La verdad es que nada va ni está bien, en lo que ustedes, señoras y señores se paran aquí a discutir por quien obtiene el poder, les pido que piensen en todo. Vosotros tenéis para comer cada día, la gente en la calle a veces no se pueden llevar ni una miga de pan. Pueden llamarlo populismo que me da igual. Yo no voy a acusar, no voy a culpar... Lo que les pido es que miren sus actos. Sus errores y sus aciertos. No quiero el poder, no voy a decir mi favorito es uno u otro. Lo que yo digo es que os sentéis y arregléis. Yo no voy a perdonar ni recriminar. Con respecto a sus errores solo decir una frase hecha, errar es humano, rectificar de sabios y perdonar es divino. Yo les pido que sean sabios. Como dijo Óscar Wilde, experiencia es el nombre que le damos a nuestros errores. Entre todos podrían llegar a un perfecto equilibrio donde todos podríamos mejorar, olvidando partidos y colores. Solamente deciros que yo no he traído esto preparado. Os estoy hablando desde el corazón. Llegad a dar un futuro a la gente de este país. Dad una razón para volver a confiar. Pues la esencia de la vida y de la persona, se basa en cada detalle de nuestra experiencia. Yo he terminado, ahora... Os toca a vosotros.
En ese momento me tomé un último sorbo de agua y baje las escaleras con calma, con los ojos cerrados sin esperar oír nada, hasta que se oían unos aplausos de todos, pero no era eso lo que yo escuchaba con más atención cómo sus corazones se abrieron y así, surgió una Utopía. Sintiendo cómo todo empezaba a unificarse en un solo color, que nos llevaría a un futuro mejor y más iluminado.
Así fue cómo yo volví al exilio de mí anonimato, sin mirar atrás esperando llegar a ver ese futuro.




Mortales Sueños

Siento cómo lentamente me despierto, partiendo en un barco en medio del mar. Noto la humedad en el rostro, la sal del mar en el viento. Pero no consigo ver más allá de las olas que chocan contra el barco.
No tengo nada que me ayude a sobrevivir en esta travesía y entonces llega, esa sensación de lluvia sin que llueva. Y llega la niebla, con una sombra que se aproxima y una risa...
          Este ente que se ve, está llegando al barco, mientras suena una risa... O algo que parece una risa, estridente, con fuerza... Algo fuera de este mundo.
Intento llegar al timón, pero lo que veo es una sombra negra con unos ojos rojos de Iris azules cristalinos. Entonces me atraviesa el torso con sus garras y me muerde.
          En ese momento me despierto, bañado en sudor y con muchísima angustia. En lo que voy haciendo mis labores diarias noto cómo me faltan fuerzas, ánimos, siento voces dentro y una esencia que por así decirlo succiona mi personalidad.
          Al llegar la noche vuelvo a dormir. Esta vez me encuentro en un bosque, un bosque que aparentemente está muerto y muestra la esencia de la muerte. Y ahí empieza un escalofrío, noto algo recorrer mi cuello, como si fuese pegajoso. Además veo y siento las heridas que me había hecho ese ente. Cuando comencé a avanzar, directamente me eche a correr para huir de ahí. Pero el ente estaba ahí, riendo nuevamente y más grande que la primera vez. Me persigue hasta que me alcanza y lo que siento es como arranca mis piernas. Provocando mi despertar.
          Esa mañana me asuste, tenía mis motivos, pues al ver mis sábanas, estaban teñidas de rojo y al destaparme, el shock de lo que vi, me derribó. Temblando llame a una ambulancia, ya que de buenas a primeras... No tenía piernas. Se veían marcas de cómo mis piernas fueron arrancadas. Poco a poco sentía como la esencia de mi vida me abandonaba. Casi como si no me quedase alma.
          La última noche en el hospital, al dormir en contra de la poca voluntad que me quedaba. Le vi, en un espacio totalmente blanco dentro de mis sueños. El ente esta vez se sonreía pero no reía.
         -Gracias por alimentarme con tu cuerpo y tu alma, pronto llegarán más.-
          Aterrado al oír esto de ese ente, con su voz divertida. Temblando pregunté.
         -¿Por qué me cuentas esto?- 
          Dije conociendo la respuesta.
          El ente simplemente amplió su sonrisa mostrando unos dientes afilados, llenos de sangre y carne.

          Sin más respuesta, simplemente se abalanza sobre mi, y cuando termina, siento como vuelvo a nacer, al ver mi cuerpo inerte y sin ojos. Y como el ente sonriente y divertido me envió a la mente de otra persona. Es mi comienzo, pero para esa persona, es su final. Y quizás la historia vuelva a empezar.




Próximamente la Secuela.

Presentación

Hola a todos y a todas.
Me llamo Carlos y tengo 27 años. Este Blog que estoy comenzando busca fomentar la escritura a través de relatos cortos y encontrar mi propio estilo.
Mis objetivos personales son conseguir abrirme paso en el mundo de la escritura y considero que este es el mejor modo, pero lo más importante es: que ustedes que visitáis mi blog, disfrutéis de la lectura.
Espero os gusten los relatos y que disfrutéis de ellos tanto como yo al escribirlo y así poder conocer vuestras opiniones.
También quiero agradecer a la persona que hace los dibujos y al profesor de Psicología de Ventas, Norberto Morales. Tanto por el apoyo, como por los consejos y ayudas prestados para hacer posible este Blog.
Y para terminar, podéis si queréis comentar algún tipo de relato que os podría gustar ver y si es algo que veo puedo realizar, estará hecho.

Sin más que añadir, muchas gracias a todos.